El valor de la política

Ha existido desde que el hombre se organizó socialmente. La política desde Grecia y Roma,  siempre ha sido la forma en que las personas y el estado se han relacionado para darle cierta coherencia al sistema social de cada momento histórico. Este “término fue ampliamente utilizado en Atenas a partir del siglo V antes de Cristo, en especial gracias a la obra de Aristóteles titulada, precisamente, Política”.

Actualmente se tiende a desprestigiar por cualquier circunstancia que suponga algún escándalo particular, convenientemente aireado en prensa (que cumple con su misión de informar), y se mete en el mismo saco al resto  de los políticos y de camino, irreflexivamente,  se tiende a quitar valor a la política.

La política en gran parte es renuncia y sacrificio de la vida personal, para servir a la sociedad y hacer sus problemas propios para tratar de resolverlos. Eso ocurre cada día, sin embargo eso no suele ser noticia, se da por supuesto que los éxitos conseguidos son obligación, por lo que se les puede quitar valor y rápidamente olvidarlos.

Esto ya sucede incluso en países teóricamente democráticos, donde la sociedad funciona perfectamente, a pesar de haber desmontado todos los partidos políticos ideológicamente mayoritarios, en parte debido a corruptelas variadas de unos pocos, que siempre existen en cualquier colectivo. Curiosamente, en su lugar han aparecido personajes estrambóticos, populistas y demagogos; dándose la paradoja que los corruptores se han apoderado del gobierno sustituyendo a los corruptos.

Siempre han existido personajes muy poderosos, a los cuales en determinadas circunstancias el Estado les ha estorbado y en determinados momentos han tenido la tentación de desmontarlo de una u otra forma, para quitar obstáculos de su camino.

En casos concretos, no teniendo bastante con ello, estos personajes deciden ocupar personal y directamente el poder, mediante pretendidos partidos sin ningún sostén ideológico, pero “vestidos” convenientemente y sustituyendo su falta de ideas y proyecto, por propuestas demagógicas y populistas. Estas aventuras, la historia ha demostrado que suelen en acabar catastróficamente; pero algunos no aprenden nunca.

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2 comentarios

  1. Hola Sñor Alcalde; he aterrizado en su blogs por casualidad , y si me lo permite le dejare un comentario
    respecto al Valor de la politica,La sociedad es más compleja, fragmentada y diversa que cualquiera que la haya precedido. Sus problemas no son abordables con soluciones fáciles. Las recetas tecnocráticas son incapaces de dar cuenta de una realidad cada vez más entretejida. un saludo.

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    • Cierto M. Carmen, cuando los políticos representan realmente al pueblo conocen lo que sucede en su entorno. Por eso la política necesita a personas que tienen el pulso de la sociedad, que trabajan para solucionar los problemas y planificar un futuro sostenible. Los demagogias sólo proponen soluciones fáciles, pero por dentro están huecas, no tienen ninguna consistencia y menos futuro. Sólo aprovechan coyunturas para acceder a sentimientos primarios e irreflexivos, para ganar un puñado de votos.

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