La bajada de pantalones del G-20

A estas alturas de la crisis, después de todas las idas y venidas de los estados más poderosos del planeta, ha quedado patente su falta de coordinación, influencia, poder y soberanía económicas; porque si pensáramos mal (falta de voluntad, complicidad, incompetencia, … etc). Es manifiesta su falta de capacidad para solucionar la raíz de esta crisis, que no es otra que la especulación de los ejecutivos financieros (banqueros, brokers, dealers,..) que forman parte de un largo elenco de intermediarios financieros.

La avaricia sin control, el hacerse rico rápidamente sin importar hundir a países enteros; es todavía muy lícito, incluso haciendo maniobras para llevarlos a situaciones límite de quiebra. Es decir, no es aprovecharse de situaciones de debilidad (que también), sino provocarlas mediante movimientos especulativos.

Es importante cuando se entra en un mercado, obtener unos beneficios razonables, pero no a costa de hundir economías de las que depende el sustento de muchas personas mediante maniobras de dudosa ética. Cuando los beneficios son suculentos, se adormece la conciencia.

Lo más grave de todo esto, es que lo hacen porque pueden y si no lo hacen ellos lo harían otros, no existen reglas que pongan límites a enriquecimientos especulativos. Porque realmente todos estos movimientos no son parte de la economía productiva (trabajo, producción, ventas, beneficios,…). Simplemente son una sucesión de apuntes contables, que además, ni siquiera hacen que la financiación llegue en óptimas condiciones a la inversión productiva en estos días.

Símbolo de Wall Street

Cuando estamos padeciendo una crisis financiera de las más graves de la historia, que ha obligado a los estados a desembolsar miles de millones,  para rescatar a los responsables de esta situación, en la que hubo una actuación decidida de los miembros del G-20; se tomaron decisiones que parece que están quedando en una mera declaración de intenciones, apenas empezaron a aparecer unos ligeros síntomas de recuperación. Pero su falta de decisión rápidamente y tozudamente, les ha demostrado en estos días, con el jaque al euro, que ése es el precio de no llevar adelante y poner reglas firmes.

No se ha actuado contundentemente regulando los mercados y prohibiendo prácticas que pongan en peligro a las economías. Se siguen vendiendo los mismos productos financieros de siempre, con las mismas prácticas, como si nada hubiese pasado. Los especuladores siguen haciendo de las suyas, sin que nadie les tosa, lo cual representa un ataque directo a la democracia, pues se está poniendo en evidencia, que quien manda no son los poderes elegidos por la ciudadanía, sino estos poderes económicos. Puesto que debemos ponernos todos de rodillas para que sigan enriqueciendo unos pocos (con el pan no se juega).

Urge solucionar la crisis atajando las causas, no los efectos; porque si no, volverá a suceder una y otra vez. Urge poner unas reglas de control de los mercados, que eviten sorpresas, para ello debe haber más transparencia, eliminar los paraísos fiscales que sangran a la hacienda pública. Y sobre todo, que los dirigentes de los países más poderosos (porque en solitario, la jauría de lobos los devoraría) se pongan serios y dejen bien claro quien tiene el poder legítimo, regulando de una vez por todas y parando a este caballo desbocado. Lo peor de todo esto es que el G-20 a día de hoy, ni está, ni se le espera.

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Una respuesta

  1. Hola de nuevo.

    Todo lo que comentas es cierto, Y de forma tajante. Pero esto ya se sabía aunque sea de forma intuitiva. Hasta los más mayores lo decían hace años; “El dinero no sale de la nada, sale del trabajo”. La especulación a todos los niveles, (grandes bokers y pequeños contratistas), ha provocado lo que tenemos, pero esto es porque lo merecemos…”La avaricia siempre rompe el saco”.

    Puede que poco a poco tengamos que movernos en otras alternativas, (Comercio justo, alternativo, mercados locales, etc.), si bien estas no garantizan el estado de bienestar que tenemos, puede que al menos garanticen que las relaciones humanas sean más justas. Está claro que todo tiene que cambiar, ya sea por voluntad propia u obligados.
    Además, parece que se ha olvidado que la crisis ambiental que sufre el planeta, puede provocar a corto-medio plazo, ambrunas, guerras, pandemias o que se yo, entonces ya no se hablará de crisis, sino de SUPERVIVENCIA…

    Esperemos que todo valla bien.

    Un Saludo. Eugenio

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