Entrelazamiento cuántico

Todo lo que nos rodea a diario, lo tenemos gracias a que alguien en algún momento observó, experimentó y transformó lo que fué solo una idea, en una herramienta útil. Pero todo lo que conocemos es insignificante al lado de lo que se está descubriendo a nivel cuántico, con un potencial increible que alterará el mundo tal como lo conocemos. Se empieza con la investigación básica en un laboratorio, con una máquina muy grande y costosa, y si hay mercado se tiene al final un aparato sencillo pequeño y nada caro, como por ejemplo los ordenadores, aunque el presidente de IBM dijese en los años 50 que no había mercado más que para unos pocos ordenadores en todo el mundo. Podemos crear nuevas formas de procesar la información y comunicarnos, que transformarán el mundo de una forma radical, cambiando todas las tecnologías que poseemos. La mecánica cuántica la vemos como algo raro, lo mismo que lo era imaginar ver volar aviones y cohetes. El entrelazamiento cuántico no sólo servirá para transmitir información, también será posible trasmitir energía renovable, a nivel planetario, desde lugares factibles hasta otros donde se necesite.

Imaginaos dos partículas separadas a años luz, pero que una influya sobre la otra instantáneamente al manipular una de ellas (por ejemplo, que al observar una partícula ésta colapse en un estado, y la otra instantáneamente colapsará en otro, sin que haya habido comunicación entre ellas). ¿Una acción aquí puede afectar allí, más rápido que la velocidad de la luz?. Esto se debe a que en la mecánica cuántica las partículas pueden estar en dos estados de superposición a la vez, y que al observarlas colapsan en uno de ellos. Si mandásemos un mensaje de un punto a otro a años luz, tardaría ese tiempo como mínimo por un canal tradicional en llegar, por ejemplo del Sol a la Tierra tarda 8 minutos la luz. Si pudiésemos mandar un mensaje válido manipulando esas partículas, la comunicación sería instantanea. ¿Es posible?.

Experimentalmente ya se ha conseguido entrelazar fotones a una distancia de 1200 km, gracias al satélite chino Micius en 2017. Esto en comunicación encriptada es muy importante, porque quiere decir que si un hacker intercepta uno de los fotones entrelazados, el otro lo sabrá. La clave de encriptación, entonces, cambiará y la información a la que daba acceso se autodestruirá. Este experimento era de un profesor europeo de la Universidad de Viena (Anton Zeilinger), que desde 2001 intentaba convencer sin éxito a la Agencia Espacial Europea para lanzar un satélite similar, pero terminó trabajando para su alumno de China.

En 1900 Max Planck quería saber porque los objetos cambiaban de color al calentarlos (una curiosidad lógica), a veces haciéndose las preguntas apropiadas se encuentran respuestas geniales. Hasta entonces, en el mundo clásico, todo era predecible, desde Newton que comprendió el poder de las matemáticas y lo aplicó a describir fenómenos físicos y predeciendo el futuro con ellas. Maxwell también descubrió que Sigue leyendo

Blockchain una nueva tecnología que puede revolucionar el futuro.

La humanidad necesita producir y gestionar permanentemente una gran cantidad de información fiable. Si eliminamos la componente humana incapaz de procesar esa ingente cantidad de información, y lo dejamos en manos de las máquinas, donde existe el riesgo de la seguridad informática, puesto que puede ser hackeada la información. El sistema de Blockchain fue creado en 1991, pero no fue usado hasta 2009 cuando Satoshi Nakamoto (que nadie sabe quien es), lo usó de base para crear los Bitcoin. Pero esta tecnología transciende a esta criptomoneda, porque son múltiples sus aplicaciones seguras e imposibles de falsificar (como son: contratos, votar en elecciones, transacciones bancarias, registros médicos, procedencia de alimentos, cadena de frío, origen e historial de las joyas, ….). Almacenando información más transparente y veraz, con muchos ojos mirando, muchos testigos que impiden que la información sea falseada, lo que lo convierte en un entorno fuera del sistema tradicional.

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Una Blockchain (cadena de bloques) es una inmensa base de datos que se distribuye entre todos sus participantes. Es decir, es un libro de registro (ledger) inmutable que contiene la historia completa de (todas, de toditas) las transacciones que se han ejecutado en una blockchain. A cada participante se le llama nodo, que en realidad viene a ser un ordenador más o menos potente. Estos nodos se conectan en una red descentralizada, sin un ordenador principal. Son redes llamadas P2P que hablan entre sí usando el mismo lenguaje (protocolo). Blockchain no se protege con un antivirus, ni con un firewall, sino que se autoprotege con su poderosa estructura de cadena de bloques, donde cada bloque puede contener diferentes tipos de información, con un identificador irrepetible y único que lo hace imposible de hackear por su complegidad. Todos están mirando, y tienen una copia idéntica que detecta cualquier cambio (aunque sea una coma, un espacio o un caracter). Tiene muchas matemáticas detrás, puesto que la base de todo se reduce a la criptografía y algoritmos.

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El mensaje que transmiten se le llama token. Un token (símbolo, señal o ficha) no es más que una representación de la información que aloja la red. Esta información puede representar cualquier Sigue leyendo

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