5G, su guerra comercial y el 6G futuro.

5G ya está aquí y se juega su hegemonía entre grandes potencias.

Lo que parecía ciencia ficción ya existe y llegará en breve a nuestras vidas. Estamos hablando de velocidades instantaneas, del internet de las cosas, de la inteligencia artificial, robot capaces de conectarse a la nube y aprender, coches conectados con conducción autónoma que hablan entre ellos y con las infraestructuras, con cero accidentes, ciudades inteligentes, cirugía remota, ropa inteligente que controle nuestras constantes vitales, .. un mundo inteligente y conectado. Nos reinventaremos como sociedad en un futuro que debe ser innovador y también ético, que ¿no deje a nadie atrás?. El despliegue de las nuevas redes de comunicaciones 5G está poniendo de relieve la existencia de una competición geopolítica por el control e implantación de las nuevas tecnologías. El despliegue aportará 910.000 millones de euros adicionales al PIB y la creación de 1,3 millones de puestos de trabajo en la UE. Sin este esfuerzo inversor no se logrará un mercado único digital y Europa quedaría por detrás de Estados Unidos y China, países en una carrera por la supremacía tecnológica en abierta competencia geopolítica. Y este enfrentamiento que es económico, tecnológico y comercial, también afecta a la seguridad nacional. La competición de fondo se traduce en prácticas proteccionistas, en sospechas sobre el cumplimiento de las normativas sobre privacidad o propiedad industrial de algunos fabricantes, o en denuncias de que esa tecnología disponga de puertas traseras que permitan acciones no deseadas sobre sistemas integrados en infraestructuras relevantes para la seguridad nacional. ¿Excusa?.

¿Os acordáis cuando los teléfonos eran móviles analógicos (1G)?. ¡Servían para hablar por teléfono!!. Que tiempos aquellos, luego vino telefonía móvil digital y servicios de datos básicos (SMS, navegación WAP por Internet), así como servicios de roaming a través de redes (2G), posteriormente aumentó la velocidad de Internet móvil con servicios de datos (3G), y además los teléfonos llevaban la cámara, redes sociales,….. Sigue leyendo

Blockchain una nueva tecnología que puede revolucionar el futuro.

La humanidad necesita producir y gestionar permanentemente una gran cantidad de información fiable. Si eliminamos la componente humana incapaz de procesar esa ingente cantidad de información, y lo dejamos en manos de las máquinas, donde existe el riesgo de la seguridad informática, puesto que puede ser hackeada la información. El sistema de Blockchain fue creado en 1991, pero no fue usado hasta 2009 cuando Satoshi Nakamoto (que nadie sabe quien es), lo usó de base para crear los Bitcoin. Pero esta tecnología transciende a esta criptomoneda, porque son múltiples sus aplicaciones seguras e imposibles de falsificar (como son: contratos, votar en elecciones, transacciones bancarias, registros médicos, procedencia de alimentos, cadena de frío, origen e historial de las joyas, ….). Almacenando información más transparente y veraz, con muchos ojos mirando, muchos testigos que impiden que la información sea falseada, lo que lo convierte en un entorno fuera del sistema tradicional.

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Una Blockchain (cadena de bloques) es una inmensa base de datos que se distribuye entre todos sus participantes. Es decir, es un libro de registro (ledger) inmutable que contiene la historia completa de (todas, de toditas) las transacciones que se han ejecutado en una blockchain. A cada participante se le llama nodo, que en realidad viene a ser un ordenador más o menos potente. Estos nodos se conectan en una red descentralizada, sin un ordenador principal. Son redes llamadas P2P que hablan entre sí usando el mismo lenguaje (protocolo). Blockchain no se protege con un antivirus, ni con un firewall, sino que se autoprotege con su poderosa estructura de cadena de bloques, donde cada bloque puede contener diferentes tipos de información, con un identificador irrepetible y único que lo hace imposible de hackear por su complegidad. Todos están mirando, y tienen una copia idéntica que detecta cualquier cambio (aunque sea una coma, un espacio o un caracter). Tiene muchas matemáticas detrás, puesto que la base de todo se reduce a la criptografía y algoritmos.

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El mensaje que transmiten se le llama token. Un token (símbolo, señal o ficha) no es más que una representación de la información que aloja la red. Esta información puede representar cualquier Sigue leyendo

Robotización: la automatización del empleo.

La automatización quiere decir que los trabajos que antes hacíamos, ahora lo harán máquinas. Se estima que en dos décadas las máquinas harán la mayoría de trabajos mejor que tú. Antiguamente la automatización consistía en máquinas grandes y tontas haciendo trabajos repetitivos, sin cansarse. Hoy las máquinas pueden aterrizar aviones, diagnosticar el cáncer, fabricar automóviles o hacer intercambios bursátiles. Estamos entrando en una nueva era de la automatización. Las máquinas son cada vez mejores, no parece haber límites a los problemas que puede resolver la inteligencia artificial. De acuerdo a un estudio de 2013, casi la mitad de todos los empleos en EE.UU pueden potencialmente ser automatizados en los próximos veinte años. Pero para quienes piensan que este proceso de automatización se ha producido durante décadas, sin ninguna novedad, ahora es ya diferente. Tenemos que prepararnos para un futuro donde tendremos que convivir con las máquinas, nos guste o no. Y puede que tengamos que hacerlo mucho antes de lo que pensábamos.

Brazo mecánico

La capacidad de la inteligencia artificial está sobrepasando todos los límites.

La automatización es imparable, muchos trabajadores serán reemplazados por máquinas. La mitad de los trabajos actuales del mercado laboral está listo para ser automatizado (no es obligatorio, pero la tecnología permite hacerlo), y muchos con probabilidad del 100%, sobre todo aquellos repetitivos, peligrosos o aquellos cuyo cometido consiste en procesar información. Con el tiempo se espera que este proceso se acelere exponencialmente debido a los avances tecnológicos futuros.

En muchos lugares del mundo, como Sigue leyendo

Cuando se olvidan la historia, las leyes y la realidad.

Cuando olvidamos la historia, las leyes y la realidad estamos condenados al fracaso: oportunismo, populismo, irresponsabilidad, falacias, ideas felices, contertulios diciendo chorradas, creadores de opinión a sueldo, nos han llevado aquí. Este es el nivel al que hemos llegado. Presentando falsos dilemas como mediar entre cumplir la ley o saltársela a la torera. Sufriendo ocurrencias, queriendo sustituir las turbas ciudadanas en la calle, por los parlamentos para hacer política. Medios públicos nacionales que han comprometido su independencia, dejando en manos de otros vender su versión. Confundir interesadamente problemas de Estado que nos afectan a todos por igual, con problemas con un determinado partido político. Clubes de fútbol, asociaciones,……. ofreciéndose a ser los árbitros sustituyendo las cámaras democráticas. Victimismos infantiles que luego resultan ser burdas mentiras, y medios que no se sabe bien si están informando de los que sucede en directo, y/o sirven para señalar el lugar de convocatoria de la siguiente movilización donde deben acudir los despistados.

Lo de la independencia, entre otras cosas, no va de convertir en extranjeros a los de fuera, que son libres de visitar el territorio o no, es sobre todo convertir en extranjeros a los de dentro no afines a la causa. Cuando ésto se hace unilateralmente refrendando una ruptura, en lugar de una acuerdo, se fractura internamente la sociedad, y por supuesto externamente. Ahora lo que se impone es que todos los responsables políticos legítimamente y democráticamente elegidos restablezcan la legalidad y la normalidad democrática, que nunca debería haberse perturbado. No se puede saltar esa pantalla. Sigue leyendo

Tiempos de confusión y desigualdad.

El número de multimillonarios en España, durante estos diez años de crisis, se ha doblado. Este dato es demoledor para explicar exactamente lo que ha pasado. Los cambios de décadas son imperceptibles en el día a día, mirando por el retrovisor podemos observar que sólo sucedió una fase más de lo que lleva sucediendo durante mucho tiempo. Ha “triunfado” una determinada forma de entender la política, la economía, la información y la forma de plantear las relaciones internacionales en un mundo globalizado. Como reacción a todo lo sucedido, asistimos al ascenso de pésimos dirigentes: Trump, Putin, Maduro, Erdogan, Duarte, Orbán, Kim Jong-un, ….. Estas son las manos “responsables” en las que está el destino del mundo: que nos cojan confesados.

Se han construido mentiras sobre antiguas mentiras. Sería “aceptable” admitir que, a pesar de tener magníficos especialistas, éstos se hayan equivocado, provocando una situación crítica que desemboca en un desastrosa crisis social. Pero esa no es la verdad: lo sabían (por poner un ejemplo fenómenos globales como el cambio climático, burbujas especulativas,…). Si, eran conscientes, lo sabían y lo negaban, e iban más allá: les daba igual. Incluso un paso más: mentían interesadamente. Y el culmen de todo: se han llegado a montar fundaciones y se han pagado a “especialistas” para mentir. Fenómenos como el cambio climático, la contaminación de la tierra, del mar y del aire, o la burbuja financiera, son sólo algunos ejemplos. Aunque ahora los efectos nos están explotando en la cara.

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Despoblación: un problema de Estado.

Los pueblos se desangran demográficamente es un hecho incuestionable. La población cada vez está más envejecida, y los jóvenes emigran a donde pueden encontrar mejores oportunidades. Hay que hacer algo urgentemente, el 40% del territorio nacional está en peligro de despoblación grave. Hoy en día, prácticamente queda en este vasto territorio sólo un 4% de población. Hablamos de la mitad de los municipios (el 61% de los municipios españoles tiene menos de 1.000 habitantes), no siempre fue así. ¿Quien no tiene familiares o antepasados procedentes de un pequeño municipio?. Ya existen actualmente en torno a 3.000 pueblos abandonados, de España (no hablamos de Laponia), una nación que crece en el litoral y envejece en el interior (salvo el entorno de Madrid). Hoy la despoblación es ya un problema de Estado, porque podemos llegar a ser el territorio más desarticulado de la UE.

Todo esto sucede paradógicamente en un mundo donde se está multiplicando la población hasta límites insostenibles para el planeta, y peligrosos para el resto de especies. Vemos que, al mismo tiempo se dan procesos de concentración brutales, mientras, se vacían vastas áreas a la búsqueda unos bienes y servicios de los que carecen en su hábitat, y un modo de “vida feliz” que se vende en todos los medios de comunicación; contra una imagen peyorativa del medio rural durante décadas.

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Se consolida la era de la postverdad.

Podemos poner una foto manipulada, una afirmación o un documento falso en las redes sociales, para que sea difundido millones de veces y para que esta invención se convierta en noticia e incluso sea un hecho, y que ya no se sepa en qué creer. Umberto Eco decía de las redes sociales que eran el único lugar donde tenía la misma relevancia la opinión de un Premio Nobel que la de un alcohólico del bar de la esquina, siendo una fuerza corrosiva antisistema que podría destruir la confianza en la opinión de expertos e instituciones. El diccionario Oxford ha proclamado que “postverdad” (Post-truth) es la palabra internacional del año. El concepto de “post-truth politics” lo popularizó la revista The Economist en el artículo Art of the lie, aunque el concepto es más antiguo.

El triunfo de Donald Trump o el “Sí” al Brexit y otros fenómenos populistas internacionales  han provocado su “gran impacto en la conciencia nacional e internacional”. La postverdad se produce cuando en determinadas circunstancias, los hechos son menos influyentes sobre la opinión pública que las emociones o las creencias personales. “Trump es el máximo exponente de la política ‘post-verdad’, (…) una confianza en afirmaciones que se ‘sienten verdad’ pero no se apoyan en la realidad”, escribió la revista The Economist.

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